Te quiero, Luis Cernuda
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
Te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
A Cádiz, base extranjera, Rafael Alberti
Cádiz, espero de ti
lo que tú esperas de mí.
Muy cerca estás de Gibraltar
y hoy mucho más de Nueva York.
Dime en qué lengua vas a hablar,
con qué tacón taconear
y en qué cantar decir tu amor.
¿Quién va a mirarse en tus esteros,
quién a manchar va tus salinas,
quién a insultar tus marineros
y tus veleras cristalinas?
Haz de tu gracia un mar tirano,
de tu sonrisa un viento fuerte,
y sepa el norteamericano
que Cádiz puede alzar la mano
para la danza de la muerte.
Cádiz, espero de ti
lo que tú esperas de mí.


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